¿QUE ES UN CONFLICTO?
Los conflictos son situaciones en la que dos o más personas entran en oposición o desacuerdo por que sus posiciones o intereses son incompatibles en este tema juega un papel muy importante las emociones y sentimientos y donde la relación entre las partes en conflicto puede salir robustecida o deteriorada en función de cómo sea el proceso de resolución de conflicto.
TIPOS
DE CONFLICTOS SEGÚN LA CANTIDAD DE PERSONAS QUE INTERVIENEN EN ELLOS:
Conflictos personales: Los conflictos personales son aquellos
en los que el conflicto se inicia por alguna desavenencia entre dos personas o
incluso por simples prejuicios entre ambas personas, pueden sucederse dentro de
la familia, en el trabajo, en la escuela o en cualquier otra faceta de la vida
diaria. Se destaca que este tipo de conflictos suelen tener un origen emotivo,
en especial en el trato intrapersonal diario, en la escuela, la familia o en la
sociedad en general.
Conflictos entre grupos: Estos implican a más de dos personas, pueden
ser ocasionados por cuestiones de índole ideológica como ideas religiosas
distintas, ideologías políticas contrapuestas, diferencias sociales o
económicas, etc.
MANEJO DE CONFLICTOS
Las diversas dinámicas que se dan en una
organización, así como el día a día, y las interacciones entre quiénes la
conforman, generan un entorno en el cual siempre existirán probabilidades que
surjan conflictos entre las personas. Así, es mejor hacer uso de algunas
habilidades para manejarlos de forma asertiva y brindarles una solución
oportuna, evitando que trasciendan a instancias mayores con consecuencias
perjudiciales. A continuación, algunas de estas habilidades:
Empatía: Con la cual genera cercanía, sin embargo, el
propósito fundamental de esta es la escucha activa que pueda hacer de su
contraparte, para comprender sus necesidades e intereses, y para ganar la
claridad suficiente de la situación.
Mapeo de la situación: Entienda lo antes posible cuáles son los hechos
reales o supuestos que llevaron a la situación y qué personas están
involucradas en ella, además de los intereses y temores que puede tener cada
una de ellas.
Pensar ganar – ganar: De esto se ha dicho bastante, pero es fundamental para una
adecuada resolución de conflictos sin crear rezagos futuros. Piense en usted y
en la otra parte, y cómo ambos pueden llegar a una solución que sea
satisfactoria para los dos y donde los donde obtienen ciertos beneficios.
Centrarse en los
intereses: Esto ayuda a
enfocarse en los acuerdos y las soluciones, y no en las personas y en las
posiciones, de allí que se suela decir “duro con el problema, y suave con las
personas”
Manejo
de las emociones: Tanto de las suyas como de las otras personas implicadas en la
situación. Ante todo conserve la compostura, sea cuidadoso con sus gestos, tono
y palabras, vigílelos de forma atenta con el fin de neutralizar la situación y
evitar que pase a mayores. Si su contra parte pierde el manejo de sus
emociones, conserve la calma y genere empatía de nuevo, si esto no funciona,
haga un llamado más serio para conservar la compostura. Si es el caso,
consideren hablar en otro momento de forma tranquila y evitar mayores
malentendidos. Ante todo, el respecto es fundamenta


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